Instituto de Jazanim Morim de Shira "Bet Asaf"


Sin lugar a dudas, los cambios que el movimiento conservador ha implementado en esta parte del mundo, a través de los últimos casi 50 años, han sido substanciales. Por medio del mismo, el judío aprendió a vivir la belleza y la intensidad de su tradición mientras tomaba parte activa de la modernidad de su tiempo. Los secretos de los textos sagrados se volvieron entendibles a su espíritu. El idioma ya no era una barrera infranqueable para poder participar en plenitud de la experiencia religiosa. De la mano de su fundador, nuestro querido y muy recordado maestro, el rabino Marshall T. Meyer z”l, la vida comunitaria tomó un ímpetu nunca conocido hasta ese momento. Jóvenes y mayores descubrían el encanto de ser judíos mientras los vínculos afectivos, espirituales y sociales que los unían, se hacían cada vez más fuertes.

No obstante ello, y más allá de éstos y muchísimos otros aciertos, quienes tuvimos el privilegio de pensar y fundar “Bet Asaf”, la “Escuela de Jazanim y Maestros de Canto”, lo hicimos sintiendo que con ello brindábamos una respuesta a una carencia que, con el correr de los años, percibíamos, se hacía cada vez más palpable.

Quienes crecimos durante esos años, y fuimos parte de los proyectos que se implementaban en nuestras sinagogas, no tendremos dificultad en recordar, que más allá del renacer de las formas cúlticas que se daba en nuestros templos, los servicios religiosos eran conducidos, o bien por el rabino mismo, por activistas voluntarios o participantes de la comunidad o por jóvenes, que dotados de algún talento vocal, eran estimulados a hacerse cargo de dicha tarea. Si bien nadie puede cuestionar que la mencionada metodología tenía sus claros aspectos positivos desde lo didáctico e integrativo-comunitario, la institución del jazan, tal como había sido concebida durante décadas por la práctica religiosa judía, se encontraba en franca decadencia y en muchos lugares ya ni existía. Desde la dirección académica del Seminario Rabínico Latinoamericano, a principios de los años 90, entendíamos que el resurgimiento del rol del jazan podía fortalecer y enriquecer mucho la vivencia sinagogal de nuestros feligreses. A través de los siglos, músicos y cantores compusieron melodías y arreglos para los cánticos sabáticos y de festividades, para los momentos de desdicha como de alegría, los cuales brindaron una dimensión especial a las plegarias de nuestros antepasados. Al crear “Bet Asaf”, sugeríamos que esa “dimensión especial”, debía ser rescatada para que nuestros congregantes de hoy, también pudieran disfrutarla. Así lo hicimos.

El instituto se constituyó entonces, teniendo en mente dos líneas directrices fundamentales. La primera refería a la formación académica del futuro “cantor”. A través de ella, nuestros estudiantes aprendían Halajá, Biblia, Historia, Pensamiento Judío y otras artes vinculadas al saber desde nuestra tradición. La segunda era la musical-cantoral. Desde ella, nuestros alumnos tomaban contacto con las técnicas vocales en sus diversas facetas. Se aprendía a interpretar un pentagrama, se profundizaba en los conocimientos de nusaj y se abordaba el estudio de la cantilación para la lectura de nuestra Torá. Por otro lado, la observancia de nuestros preceptos obviamente, constituía un valor que formaba parte integral de la formación de nuestros estudiantes.

Hoy en día “Bet Asaf” continúa tan pujante como siempre. Egresados de nuestros claustros nos enorgullecen entregando lo mejor que tienen en púlpitos que se extienden a lo largo y ancho de todo el continente.

Somos concientes que aún queda mucho por hacer y desarrollar en este ámbito del quehacer comunitario. De lo que estamos seguros es que nuestra escuela de jazanim estará allí para aportar lo suyo y ayudar a lograrlo.



Rabino Dr. Felipe C. Yafe



Nos escribe la Jazanit Ines Kaputiansky

Carta de una graduada

La recién graduada Jazanit nos cuenta sus impresiones sobre el Seminario:


El Seminario Rabínico Latinoamericano no solo es el único instituto del Movimiento Masorti reconocido a nivel mundial como formador de formadores. El Seminario para mí siempre fue y será mi casa. Un lugar en el que llego y me siento a gusto. Un lugar que me dio un espacio para aprender, para estar en familia.

El Seminario me vio crecer, me vio conocer nuevos amigos, me vio dar y recibir calidez y compañerismo. Me dio todo lo que se hoy en día en cuanto a mi formación judaica. Por esto y mucho más le debo gratitud eternamente: el Seminario me vio transformarme en mujer, me brindó la capacidad de afrontar un desafío muy importante en mi vida. Hoy en día puedo decir con orgullo que me recibí de Jazanit en una institución que así como a mi educó a muchos Rabanbim y Jazanim que hoy en día se encuentran ejerciendo en todo el mundo. Es hermoso saber que cada persona que pasó por esta casa, sin importar en qué país viva, tiene un buen recuerdo que nació entre estas paredes y fue guardado en el corazón.

Si tuviera que elegir una de las características que más se destacan hoy en día en el Seminario, postularía la admirable voluntad y el fuerte amor con el que cada Moré semana a semana, transmite Iahadut, transmite sus vivencias, su conocimiento, su luz. Si no fuera por ellos, nada de este maravilloso sueño sobre ruedas sería posible.


Tuve la brajá de aprender de morim brillantes, como Pablo Gabe, Darío Ssztajnszrajber, Gabriel Pritzsker. Y sobre todo quiero destacar a quienes con su experiencia enriquecen las aulas del Seminario a través del tiempo, como Felipe Yafe y Gabriel Minkowicz: grandes maestros para mí. Los admiro! Por dar y exigir excelencia en cada clase. A Najman Stofblat, gran músico y una gran persona, con el corazón más generoso que conocí. A mi profesora de canto Liliana Invernizio, que desde hace dos años llena el comedor diario de música y amor. Es un honor tenerla en mi vida. Y por supuesto a Gabriel Fleischer, director de Bet Asaf que con su perseverancia y dedicación hoy está cosechando lo que sembró: sus primeros alumnos Jazanim egresados. GRACIAS MORIM!! Gracias a TODOS los profesores que aportaron daat a mi vida.

Me emociona mucho todo esto, porque puse mi corazón en cada paso. Y me emociona mirar atrás y ver como la institución fue creciendo conmigo. En mi primer año de estudio, en el año 2005, éramos solo dos mujeres en todo el instituto de Bet Asaf, hoy tengo el honor de haber podido compartir mis clases con varias mujeres, muchas de ellas incluso madres, que así como yo buscaron formación y reconocimiento en la comunidad judía moderna.


Yo pude hacerlo y disfrutarlo. Y pude también continuar mi formación en Israel y estudiar con uno de los músicos judíos más reconocidos actualmente en el mundo, el Maestro Raymond Goldshtein, a quien le debo el más alto de mis respetos. No tengo palabras para describirles cuán maravilloso es este hombre.

Y el Seminario se nutre de todos nosotros. No les puedo decir que hoy en día el Seminario está en plenitud. Al Seminario le falta crecer, y mucho. Y esto es posible exclusivamente con la participación de Uds. Hay que estar, hay que colaborar, hay que abrir el corazón y conocerlo desde adentro. No hace falta querer recibirse de Rabino para abrir la cabeza hacia el conocimiento. Cualquiera puede sentarse y escuchar, cualquiera puede aprender hebreo, cualquiera puede acceder a la mikve, cualquiera puede participar en juventud, cualquiera que necesite un minian puede venir en un recreo a rezar arvit, cualquiera puede subir a la biblioteca y leer un rato... La biblioteca es impresionantemente grande, lo que busques ahí está. Si no conocen la biblioteca, acérquense. Yo he pasado horas y horas leyendo sin darme cuenta de que el reloj corría, es hermoso. Hay mucho material para absorber, en castellano, en hebreo, inglés…

No tengo mucho más para decirles, vivan la experiencia. Acérquense, háganse el tiempo, empiecen con algo: dos horas por semana, se puede!!


Vale la pena, el judaísmo se nutre. Por más que hayas nacido judío, por más que te mandaron a un shule. La formación es importante y más hoy en día que hay tanta locura en los medios y en la calle. Hay que saber responder, defender lo que somos. Ser judío es mucho más que una declaración, que un sentimiento. Ser judío es tradición, es una cultura que lleva miles de años diciendo quién es. Y ese ser, hay que captarlo, hay que reformularlo, hay que vivirlo. Para eso hace falta leer y leer, y aprender y escuchar…

M e egresé y puedo decir con total sinceridad, que recién empiezo. Aún me queda muchísimo por vivir. Lo que quiere decir que mi paso por el Seminario no se termina acá, gracias a D’s.

Mi deseo es que para este nuevo año lectivo, puedan darse la oportunidad de participar. Y que de esa manera puedan seguir dando vía a este tren que puso en marcha Marshal T. Meyer Z’’L, al que yo me subí soñando y que depende de todos nosotros que llegue muy lejos.



Jazanit Inés Kapustiansky.

El Jazan Gabriel Fleischer, Director del Instituto Bet Asaf, Escuela de Jazanim del Seminario, interpreta El Male Rajamim , en ocasion del Acto Central Conmemorativo de Iom Hashoa Vehagvura , en el 67º aniversario del levantamiento del Ghetto de Varsovia, llevado a cabo el Martes 13 de abril de 2010 en el Teatro Astral.