
La yuxtaposición de los Yamim Noraim y el comienzo de la lectura de la Torah desde su principio, me ha hecho reflexionar sobre lo siguiente:
Yom Kippur es el dia de reflexión personal y profunda meditación. Los versículos iniciales de la Torah invitan también a un tipo de actitud similar. Se nos vienen a la mente preguntas como: pare que fuimos creados y como debemos relacionarnos con Dios y la naturaleza?
Creo que estaremos de acuerdo en decir que la creación del ser humano es diferente a el resto de la creación. Es una creación intencional y revelada expresamente en la Torah. Un famoso comentarista nos recuerda que el lugar que el ser humano ocupa en la creación de Dios es de destacada superioridad y dignidad frente al resto de la creación. (Radak)
Entre las preocupación de los comentaristas mas modernos, la idea de ser creado a la “imagen divina” has suscitado una controversia interesante.
Tzelem Elokim (imagen de Dios) es un termino que conlleva un emplazamiento de la personalidad del ser humano frente a Dios. Se le compara y se le estimula a ser un “socio” de Dios. De tal modo que el ideal religioso judío y su concepción humana tiende a elevar la personalidad del hombre y no a anularla como ocurre en otras religiones. En nuestra concepción filosófica y ética, el ser humano esta en una relación con Dios, porque fuimos creados a su semejanza, y además porque se nos identifica individualmente. En otras palabras, la relación humana-divina solo puede ocurrir, de acuerdo al judaísmo, cuando el ser humano esta en relación con la divinidad sin perder su identidad. Mas aun, yo diría, que solo en la medida en que el hombre conserva su personalidad, independiente y creadora, puede estar en una relación con Dios. El ser humano es un ser aparte de la naturaleza y aparte de Dios.
Esto llevado a una generalización nos lleva al famoso pasaje talmúdico que dice:
“Esa es la razón por la cual el ser humano fue creado en forma unipersonal. Para decirnos que aquel que destruye a una persona, la Torah lo considera como si destruyera un mundo entero. Y aquel que salva a una persona, la Torah lo considera como si hubiera salvado a todo un mundo.” (Sanhedrin, Mishna 4:5)
Es por eso que, como creación única de Dios, somos objeto de un trato especial. Somos los que recibimos una bendición ofrecida de un modo distinto a los animales, “Y los bendijo y les dijo Dios: “sed fecundos y multiplicaos”. Al hombre Dios le habla y hace que la misión que le encarga sea una misión de la cual el hombre tenga conciencia. “Y los bendijo y les dijo Dios: Sed fecundos y multiplicaos.”
(Génesis 1: 28)
Al empezar un Nuevo ciclo de la lectura de la Torah con Parashat Bereshit en cada sinagoga del mundo, empecemos a captar esta relación especial con Dios. Dios tiene un trato preferencial con el ser humano y de ello nos sentimos orgullosos y por otro lado nuestra misión no se subordina al mundo y sus leyes. Las fuerzas de la naturaleza no son fuerzas que están por sobre nosotros. Sino que estamos en cierto modo al lado de Dios, frente a la naturaleza. Somos seres creadores y únicos.
Como leemos de los Salmos: “Le haces señorear de las obras de Tus manos: todas las cosas has puesto debajo de sus pies:…” (Tehilim 8, 4)
Jag Sameah, moadim le simja, jaguim uzmanim lesason.
Leonardo Bitran
Vice Chancellor
Seminario Rabinico Latinoamericano