Admisiones 2014  

2009.10.09
Cartas al Seminario

Fedecc y Masorti Amlat envian cartas de salutacion por Rosh Hashana.

B’H

Septiembre 2009
Elul 5769

¿Por qué solo percibimos las cosas importantes cuando nos hacen falta? Si las consideramos como importantes, deberíamos ser cuidadosos para que no se nos falten. Sin embargo, asumimos que esas cosas nos son aseguradas. Si la salud es algo fundamental, tenemos que cuidar de la salud mientras la tenemos. Si convivir en comunidad es importante para nosotros, y efectivamente lo es, tenemos que cuidar de eso mientras existe y no cuando nos hace falta.

En estos días de Iamim Noraim, los judíos tenemos, cada año, un instante  para evaluar nuestros valores y la forma en que los empleamos. Este ejercicio permite que orientemos nuestros esfuerzos hacia el año que empieza. ¿Estamos valorándonos? ¿Valoramos lo que nos importa de verdad? ¿Ayudamos a los que necesitan, construyendo así un mundo mejor?

Cada persona tiene su identidad individual, particular y sus características personales de auto-expresión. Respetar diferencias, saber valorar lo bueno hay en cada uno, prestar atención en lo que importa verdaderamente, eso nos hace más respetados.

Rechazar un pedido de ayuda, solo para no sentir el sufrimiento de nuestros semejantes, no nos hace inocentes. La indiferencia, aunque no sea pasible de punición por el juicio acá en la Tierra, es punible por nuestras consciencias. Aquellos que miran impávidos la tortura, el asesinato, la “solución final,” son tan culpables como aquellos que cometieran los actos. La Torá dice que no puedes permanecer  indiferente. Si ves alguien rendido, debes ayudarlo a que se ponga de pie.

Nuestros errores, nuestros pecados son tan distintos - a veces flagrantes, a veces sutiles, complejos, ambivalentes. Muchas veces, nadie se los percibe, además de nosotros mismos. Y, a veces, ni nosotros mismos nos damos cuenta. ¡Acá estamos, solos con nuestra consciencia – sin embargo, no podemos permanecer indiferentes a lo que hacemos!

Podemos imaginar que el Libro de la Vida, aquel en que rezamos para que seamos confirmados, sea simplemente un símbolo. El Libro de la Vida no debe ser imaginado como un gran libro, lleno de páginas. Es algo más complejo, una colección de líneas que se entretejen, yo y tu, yo y todos nosotros, todos nosotros entre nosotros. Nuestra dualidad, pertenecer y transcender, ser uno, ser todos.

Al cantar Leja Dodi, cantamos “Hitoreri,” ¡despertémonos! nos damos cuenta de que somos alguien, acá y ahora – que, de cada uno de nosotros, se espera algo; que, en el Libro de la Vida, nuestras líneas se cruzan y que nos necesitamos mutuamente para que podamos seguir. Y que seguimos en la cadencia de los más lentos – por lo tanto, al ayudarles, nos estaremos ayudando a nosotros mismos para que logremos nuestras metas, nuestra misión.

Solo nosotros podemos recorrer nuestro camino, pero dependemos de la ayuda de los demás.  Hay que deshacerse de la auto-complacencia,  de la acomodación, de la pasividad y de la ceguera. Tengamos el coraje de enfrentar, juntos, la vida, los desafíos de ser libres y, al mismo tiempo, dependientes unos de los otros. Busquemos ser buenos no apenas con nosotros, pero con aquellos que nos rodean y que nos necesitan.

Al dar la mano a nuestras esposas o esposos, compañeros o compañeras,  hijos y hijas, padres y madres, y  a los demás necesitados, estamos ayudando D’s a construir un mundo mejor.

Que cada uno de nosotros pueda, al final de Iamim Noraim, reconciliarse con sí mismo, humilde y comprometido con los demás, con nuestra religión y con el Tikun Olam, renunciando a la indiferencia que nos desvía del Bien, y despertando para la vida que se nos florece delante.

Shaná Tová Tikatevu ve Jatimá Tová!

Mario Grunebaum
Presidente




B’H

Buenos Aires, Septiembre 2009
Elul 5769

 

Mientras realizamos nuestro balance espiritual a lo largo del mes de Elul, nos preparamos para hacer Teshuva y  poder ser inscriptos en el Libro de la Vida.

En nuestra tfilá solemos pedir a Dios que conceda su bendición a todas las comunidades que conforman el pueblo de Israel, a todas las personas que se unen en plegaria, que se dedican al estudio y al sostén de las sinagogas.

Es invalorable el esfuerzo de aquellos que proveen de las necesidades para nuestras comunidades y los que ayudan a los necesitados.  Es por eso que en ocasión de este nuevo año  5770, rogamos a D’s que extienda su bendición de paz y prosperidad sobre ellos y sus comunidades.

Deberíamos cada uno de nosotros agradecer a los voluntarios que día a día trabajan incasablemente para el bienestar y acontecer diario de nuestras kehilot, dedicando horas de su familia y de su parnasá al beneficio colectivo, y al ideal de Clal Israel.

Queremos subrayar la tarea de los voluntarios que a su labor comunitaria le suman la participación activa en el marco de FEDECC. Sabemos que una federación de comunidades puede parecer a simple vista un ente abstracto y alejado de la realidad cotidiana, de los problemas de administrar una sinagoga u organizar una actividad de juventud. Justamente por tratarse de una labor que no siempre cuenta con un reconocimiento inmediato, valoramos el empuje, el sacrificio y la voluntad de servicio de cada uno de los delegados que componen nuestra federación.

En FEDECC, aspiramos a continuar el camino de encuentro y diálogo, entre todas las comunidades hermanas, para poder trabajar juntos en la construcción y fortalecimiento del Judaísmo Masortí, cuya presencia imprescindible frente a las transformaciones presentes y futuras de las instituciones comunitarias centrales.

La palabra año en ivrit, שנה shana, está vinculada a la palabra cambio, שינוי, shinui. Cada año, durante los Iamim Noraim, somos invitados a evaluar los aciertos y errores, para luego implementar el cambio necesario, y así continuar en un camino constructivo y de creatividad.

Puedan nuestras plegarias y reflexiones conducirnos a elaborar proyectos y planes educativos que nos conduzcan a elaborar cambios significativos para la realización una vida judía plena y comprometida con el Tikun Olam, con la Torá y con Israel.

Shana Tova Umetuka !

 

Daniel Kohn
Presidente