Jacobo murió en el día de ayer - 17 de junio de 2009 - , en Arizona – donde estaba residiendo desde hace algún tiempo, acompañado por su familia.
Nos deja con un inmenso vacío a todos los que tuvimos la gran suerte de conocerlo. Nos permitió beneficiarnos de su sabiduría y de su vasta experiencia en los quehaceres comunitarios, empaparnos de su compromiso inamovible con las mejores causas del pueblo judío y de la humanidad y disfrutar de su agudeza mental, su sentido del humor y su dulzura.
Hace algunos años el American Jewish Committee le otorgó el Premio por el Liderazgo Profesional, en reconocimiento a su abnegada labor política y comunitaria por más de 40 años.
Fue Presidente de la Sociedad Hebraica Argentina, vicepresidente de la DAIA y director de la Oficina del A.J.C. (Comité Judío Americano) en la Argentina, en uno de los períodos más difíciles de la historia argentina, defendiendo los intereses comunitarios y los derechos humanos con mucha valentía.
En el año 1977 fue trasladado a Nueva York, donde fue designado asesor del A.J.C. en los asuntos latinoamericanos.
En su momento, la AMIA, durante la presidencia de Abraham Kaul, le entregó a Jacobo “Pipo” Kovadloff una distinción en nombre de la Comunidad Judía de la Argentina “en mérito a su relevante trayectoria personal, a su indeclinable compromiso con los valores judíos, y, muy especialmente, en reconocimiento a su permanente apoyo a la comunidad judía argentina y a nuestra Institución”.
“Don Pipo”, tus amigos del Seminario Rabínico Latinoamericano, te extrañaremos enormemente.